La prisión no es la única forma de responsabilizar a quien comete un delito: Elías Beltrán en el INACIPE

Nuestro sistema de justicia penal acusatorio contiene diversos caminos alternos al juicio para lograr el propósito de obtener justicia. Quizá el más importante, desde el punto de vista sociológico, es el camino de la justicia restaurativa a través de los mecanismos alternativos de solución de controversias, porque es el único que nos ofrece resolver nuestros conflictos sobre la base del diálogo y el respeto entre las partes; de las necesidades reales de la víctima y del reconocimiento al otro como persona que cometió un error y no como un delincuente sin remedio, abonando así a una cultura de paz y basada en la dignidad humana.

 

Lo anterior, lo expresó el encargado del despacho de la PGR, Alberto Elías Beltrán al inaugurar en el Instituto Nacional de Ciencias Penales el Foro “Los Mecanismos Alternativos: hacia una justicia reparatoria, humana y de calidad”, el cual contó con la participación de especialistas y operadores de dichos mecanismos, quienes a lo largo de distintas mesas temáticas, detallaron las circunstancias en las que se pueden aplicar estos recursos facilitadores de justicia.

 

Por su parte, el Director del INACIPE, Gerardo Laveaga, destacó que “los arreglos son fundamentales en la convivencia social. No se entiende un estado democrático de derecho sin estos arreglos. Los enemigos del sistema dicen que la justicia no se puede negociar, pero si durante un largo proceso un inocente va a prisión, no les interesa”.

 

Ambos servidores públicos coincidieron en que estas medidas legales han resultado ser un éxito en todo el país desde que se aprobó la ley que las regula, en 2014, pues estas permiten que la justicia llegue más rápido y se resuelvan problemas de manera en que los afectados sean los principales beneficiados.

 

En su oportunidad, el titular de la Coordinación de Planeación, Desarrollo e Innovación Institucional de la PGR, Pablo González Manterola, comentó que los esfuerzos de esa dependencia, en cuanto a la necesidad de consolidar esos mecanismos, partieron de un diagnóstico empírico, que permitió a la PGR alinear el modelo de organización con el modelo penal.

 

“A principios de 2016 había un uso muy escaso de los mecanismos de paz y había una serie de desafíos en nuestras capacidades de investigación. Por eso hicimos una consulta nacional que nos ayudó a enfrentar estas limitantes. De ella, surgió la idea del fortalecimiento de los órganos encargados de los mecanismos alternativos de solución de controversias, con la finalidad de agilizar el sistema de justicia”, afirmó.

 

Sin embargo, añadió el titular de la Unidad para la implementación del sistema procesal penal acusatorio de la PGR,  Rommel Moreno Manjarrez, “aún es necesario un cambio de paradigma cultural que haga entender a la ciudadanía y a los operadores del sistema de justicia, que la primera reacción al delito debería ser el diálogo, y solo después y en caso de ser necesario, proceder de una manera más punitiva”.

 

En ese mismo sentido y al inaugurar el Foro, el encargado del despacho de la PGR, Alberto Elías Beltrán recordó que, “tanto los operadores del sistema y la población en general, deben ser conscientes de que la prisión no es la única forma de castigar a quien comete un delito, y que las autoridades del Estado no somos los únicos que determinan en qué sentido resolver un conflicto”.

 

Al ahondar sobre los beneficios de dichos mecanismos, el titular del Órgano Administrativo Desconcentrado Especializado en Mecanismos Alternativos de Solución de Controversias de la PGR, Rafael Edmundo Mateos Poumián, enfatizó que más del 30% de las carpetas de investigación que se reciben en materia penal podrían ser resueltas por esta vía, al tiempo que resaltó que el 83% de los asuntos iniciados bajo estas herramientas legales se resuelven por acuerdos reparatorios, en donde ambas partes deciden cómo se va a resarcir el daño y mismos que reportan 95% de cumplimiento del acuerdo alcanzado.

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