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Entrega INACIPE Doctorado Honoris Causa 2018 al fiscal español Carlos Castresana y al defensor de los derechos humanos mexicano, Miguel Sarre.

La ceremonia fue presidida por el Presidente de la Junta de Gobierno del INACIPE, el procurador en funciones, Alberto Elías Beltrán.

26 de abril 2018.- Para combatir la corrupción, la impunidad y la falta de apego al Estado de Derecho, hace falta que se fortalezcan las instituciones, consolidar la voluntad política y asegurar que el sistema de justicia opere en total respeto al debido proceso en toda América Latina, pero sobre todo, en México.

Lo anterior fue expresado por Miguel Sarre y Carlos Castresana, ambos receptores del Doctorado Honoris Causa del Instituto Nacional de Ciencias Penales, durante sus discursos de aceptación de dicha distinción, en el Auditorio “Alfonso Quiroz Cuaron” del Instituto.

“Cuando asumamos una cultura del debido proceso, que es lo que separa a la justicia de la venganza, se podrá iniciar el proceso para salir de la vorágine de violencia que azota al país”, expresó Miguel Sarre Iníguiz.

De acuerdo con el defensor de los derechos humanos, existen dos amenazas para el cumplimiento del debido proceso: por una parte, la falsa dicotomía entre los derechos de las víctimas e imputados y por otra, la propuesta de un instrumento internacional que atempere la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Lo primero es porque esa dicotomía justifica el violentar los derechos del acusado, lo que inevitablemente vulnera el Estado de Derecho.

Lo segundo hace referencia a la Carta de Deberes y Obligaciones de las Personas, iniciativa de la UNAM, la Fundación José Saramago y el World Future Society, que de acuerdo al jurista, trata a los derechos humanos como si fueran del orden mercantil, que deben ganarse solo después de haber cumplido con obligaciones.

Esto es un peligro, subrayó, puesto que los derechos humanos no deben ser condicionados por ninguna circunstancia.

Por su parte, el fiscal español y exdirigente de la Comisión contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) de la ONU, Carlos Castresana, apuntó que el reto de la impunidad y la corrupción son lastres históricos no solo para México sino para la región de América Latina.

“La impunidad en esta región se manifiesta en la ineficacia de los sistemas de justicia que se muestran incapaces de proteger a sus ciudadanos y cuya voluntad y capacidad se ha visto cuestionada históricamente por la corrupción endémica de sus instituciones, y más recientemente, por el crimen organizado,” comentó.

No obstante lo anterior, los mecanismos que han funcionado en otros países, pueden aplicarse en México como una forma de combate tanto a la corrupción como a la impunidad. De esta forma, para lograr un cambio es necesario involucrar al ciudadano y crear una cultura participativa en el combate de dicha problemática.

“El objetivo de cualquier política anticorrupción deben ser los que siempre se han considerado por encima de la ley. A partir del momento en que los ciudadanos perciban que los otrora poderosos ya no disfrutan de impunidad, iniciará el cambio. Si pudo hacerse en Guatemala, les aseguro que puede hacerse en cualquier país de la región”, concluyó el penalista español en su discurso.

Para la creación de dicha cultura, personas que se han dedicado a la lucha contra la corrupción y la defensa de los derechos humanos merecen ser celebradas y emuladas, señaló el Director General del INACIPE, Gerardo Laveaga.

“Sarre ha dedicado su vida a la protección del inocente. Castresana, a procurar que el culpable no quede impune. Un defensor y un fiscal. Ambos, paradigma de lo que debe ser uno y otro: críticos, valientes, imaginativos, comprometidos hasta la médula con el Estado de Derecho. Ambos han sido elogiados y aplaudidos, pero también vituperados. Sin embargo, un defensor de los derechos humanos o un fiscal que no despierte vivas antipatías ¿resultaría confiable?”, cuestionó el Director del INACIPE al cerrar su participación.